-Tras la llegada del hombre al territorio que actualmente ocupa México, los nuevos pobladores se enfrentaron con diferentes ecosistemas que cobijaron a distintas culturas. Como resultado de esta diferencia, los historiadores han dividido el territorio mexicano en dos grandes regiones culturales: Mesoamérica y Aridoamérica.
Hace aproximadamente 21 000 años, los primeros grupos humanos llegaron al territorio que hoy ocupa México: comunidades de cazadores y recolectores que comenzaron a enfrentar los retos que les imponían los distintos ecosistemas. Los vestigios de su presencia se encuentran en casi todo el territorio del país en forma de huesos, pinturas rupestres y artefactos. Estos útiles muestran una industria muy especializada, que utilizaba la técnica de lascas para la elaboración de piezas muy diversas (bifaz, buriles, cuchillos, puntas triangulares para dardos y flechas) con una talla muy cuidada y un fino retoque en el trabajo del sílex.
Uno de los objetos de fabricación más remota que se han descubierto es una punta de dardo que se halló en el Rancho Weicker, en el actual estado de Durango, a la que se le dató con una antigüedad superior a 10 000 años. Asimismo se han realizado descubrimientos en las orillas del Lago de Chapala y las riveras del río Juchipila en Jalisco; mientras en Baja California y Sonora se han localizado pinturas rupestres. Por lo que se refiere al centro del territorio, algunos de los descubrimientos más remotos son el llamado Hombre de Tepexpan, al que se le atribuye una antigüedad cercana a 10 000 años, el Hombre del Pedregal y el Hombre del Peñón.
Al concluir el periodo de las glaciaciones, el clima comenzó a cambiar: el norte del territorio mexicano se transformó en una región caracterizada por la aridez de su suelo, mientras que el centro-sur se convirtió en una zona fértil. Este hecho determinó en buena medida el rumbo que tomarían los distintos grupos que llegaron a estos lugares: los habitantes de la primera región -a la que los historiadores llaman Aridoamérica- mantuvieron su condición de nómadas hasta los primeros años del siglo XX, mientras los pobladores de la segunda región -a la cual se conoce como Mesoamérica- se transformaron en sedentarios y desarrollaron grandes civilizaciones.
La causa de esta diferencia se encuentra en un fenómeno dual: el descubrimiento de la agricultura y la domesticación de ciertas especies animales y vegetales en un entorno ecológico capaz de ofrecer sustento a grandes poblaciones. La gran revolución protagonizada por los habitantes de Mesoamérica ocurrió hace aproximadamente 7 000 años, cuando comenzaron a desarrollar cultivos y domesticaron el maíz, la calabaza, el chile y el frijol, los productos agrícolas que se convertirían en la base de la alimentación de los pueblos de esta región, cuyo territorio se extiende desde los ríos Pánuco y Sinaloa hasta la península de Nicoya en Costa Rica.
A pesar de esta gran división del territorio y las anteriores generalizaciones, es importante señalar que al interior de Aridoamérica y Mesoamérica existían diferentes subregiones cuyas características ecológicas influyeron de manera decisiva en el desarrollo cultural: la selva baja del sureste del territorio mesoamericano es muy distinta del Altiplano Central, la costa del Golfo, los valles de Oaxaca o la costa del Pacífico. Por esta razón (como puede apreciarse en el mapa que se encuentra en la parte superior de esta página), se considera que Mesoamérica se subdivide en diferentes zonas culturales, donde los primeros agricultores crearon civilizaciones con características propias.