-Nuestra sociedad es cada vez más plural y esa diversidad cultural y de creencias religiosas conlleva formas diferentes de entender y vivir la religión.
En España encontramos un ejemplo muy próximo de la diversidad religiosa en la creciente presencia de inmigrantes, lo que nos permite tomar contacto con otras culturas en sus diferentes manifestaciones. Esa variedad, que es experiencia y no solo teoría, puede llevarnos a descubrir a otros como una riqueza y no como algo diferente que nos resulte amenazante.
Vivimos en una época privilegiada, en la que tenemos acceso a una cantidad inmensa de información: Internet nos abre perspectivas a una comunidad cultural cada vez más extensa. A veces, las peculiaridades de otras religiones nos resultan difíciles de entender, pero es muy positivo intentar conocerlas y comprenderlas en su diversidad. Estamos inmersos en una «aldea global» cuyo futuro pasa por conocer las diferencias y lo que a todos nos une, profundizando en nuestra herencia cultural común, desarrollando la aceptación plena de la diferencia y alejando prejuicios, actitudes xenófobas o etnocéntricas.
Conocer cómo sienten la religión otras culturas y cómo lo manifiestan nos ayuda también a respetar un patrimonio artístico que no es exclusivo de un país, raza o religión, sino de toda la humanidad.